Gilles de Rais: “Barba Azul” (1405-1440)

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Cuadro de Gilles de Rais

Gilles de Rais nació el 10 de septiembre de 1405 en el castillo de Champtocé en la región de Bretaña, en el seno de una gran familia aristocrática. A los nueve años vio como su padre agonizaba entre grandes dolores al ser embestido por un jabalí que le clavó los colmillos en el estómago y le sacó las entrañas. Eso afectaría profundamente a Gilles marcándole durante toda su vida. Al poco tiempo su madre también murió y su abuelo fue quien se encargó de él y su hermano, criándolos e inculcándoles la soberbia, el abuso de poder y el desprecio por la vida. Esto hizo que Gilles actuara la mayoría de veces por impulsos violentos y sin ningún tipo de respeto por nada ni nadie. A los 14 años fue proclamado caballero y a los 15 cometió su primer asesinato cando le cortó el cuello a un amigo suyo. En 1429 Gilles conoció a Juana de Arco y se unió a su causa en la lucha contra los ingleses. Según sus propias declaraciones: ‘’cuando la vi por primera vez parecía una llama blanca. Fue en Chinon, al atardecer, el 23 de febrero de 1429. Desde el principio fui su amigo, su campeón. En el momento que entró en aquella sala, un estigma maligno escapó de mi alma y ante el escepticismo del Delfín y la Corte, yo persistí en creer en su misión divina. En presencia de ella y por ese breve lapso, yo iba en compañía de Dios y mataba por Dios. Al sentir mi voluntad incorporada a la suya, mi inquietud desapareció’’. Como dicen sus declaraciones, a raíz de conocer a Juana de Arco, su personalidad dio un cambio radical, llegándose a convertir en un gran paladín y capitán del ejército de Carlos VII.

Gilles de Rais y Juana de Arco

Sin embargo ese comportamiento cambiaria tras la muerte de Juana de Arco en 1431. Gilles sintió que todo para él había acabado, por ello abandonó la vida militar y se retiró a sus dominios a disfrutar de sus cuantiosos bienes y posesiones que había amasado al ser convertido mariscal de Francia. Las lujosas fiestas y la cantidad ingente de dinero que gastó pronto le llevaron a la ruina. Durante muchos años se encerró en sus grandes bibliotecas para leer a los clásicos y así enterrar el dolor que sentía por la pérdida de Juana y sus posesiones. Poco a poco su mente comenzó a obnubilarse y sus lecturas comenzaron a dirigirse a temas más oscuros como el ocultismo, la magia negra, la alquimia y el satanismo. Una de las personas que más le influyó negativamente fue un alquimista italiano que le embaucó diciéndole que la forma de conseguir la piedra filosofal era a través del culto al diablo mediante sacrificios humanos.

La primera víctima de Gilles fue un niño pequeño al que degolló, le cortó las manos, le extrajo el corazón y le sacó los ojos. Con la sangre de la víctima escribía fórmulas para invocar al diablo y libros de conjuros. A partir de ese momento, todos los niños de Anjou, Poitou y Bretaña comenzaron a desaparecer misteriosamente. Centenares de niños no regresaban a sus casas y por las calles se podían oír el dolor y los lamentos de las familias desesperadas. Allí por donde pasaba Gilles de Rais, los niños desaparecían. Viendo que el demonio no se le aparecía ni era capaz de transformar el metal en oro la frustración le invadió pero aunque su misión inicial se desvaneció, su pasión secreta había sido descubierta: la tortura, la violación y el asesinato de niños.

Gilles de Rais prefería a los niños varones de entre siete y catorce años. Mediante la excusa de que había sido un gran guerrero y que había peleado junto a una santa, convencía a las familias de que podía educar a los niños enviándolos al extranjero para secuestrarlos sin levantar sospechas. Si los padres no estaban presentes, directamente los secuestraba. Otros niños mendigos, atraídos por la fama de generosidad del barón, cuando iban al castillo a pedir limosna eran secuestrados y encerrados en los sótanos del castillo. Cuando los niños eran del gusto del secuestrador, los desnudaba, amordazaba y violaba para terminar desmembrándolos vivos poco a poco. Otras veces les abría el pecho con la daga y bebía del aire de sus pulmones. En ocasiones les producía heridas que iba agrandando poco a poco con sus manos. Según declaró el mismo: ‘’me sentía más contento gozando con las torturas, las lágrimas, el espanto y la sangre, que con cualquier otro placer’’. Aunque los niños eran sus víctimas preferidas, a veces también disfrutaba abriéndoles agujeros en el vientre o en la garganta a las niñas para penetrarlas y eyacular. Existe un caso donde a un niño le vació los ojos para penetrarlo por las cuencas vacías mientras el niño gritaba de dolor.

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Caricatura de Gilles Rais y las torturas a los niños

Cuando ver a los niños gritar de dolor y suplicar por sus vidas no fue suficiente, comenzó a practicar la necrofilia. Otra práctica era la de hacer concursos de belleza de las cabezas de los niños y cuando establecía un ganador, besaba sus fríos labios ensangrentados. El vampirismo también fue practicando, bebiendo la sangre de sus víctimas. En una ocasión, no tenía niños para matar por eso destripó a una mujer embarazada para deleitarse con el feto.

Los niños solían ser colgados de ganchos que se encontraban en la pared. Al escuchar los lloros y suplicas de los niños, Gilles fingía horror y los liberaba de los ganchos para cogerlos entre sus brazos y calmarlos. Cuando sentía que el niño se había ganado su confianza, sacaba la daga y le cortaba la garganta para luego violarlo. El niño continuaba vivo durante todo el proceso ya que de Rais cortaba lo suficiente para dejarlo únicamente paralitico. Cuando terminaba de violarlo cortaba hasta la medula espinal para que el niño muriese asfixiado. También solía golpearlos en la cabeza con garrotes de espinos hasta que el cráneo reventaba y el cerebro salía para luego comérselo.

Según los textos de la época, las victimas de Gilles de Rais fueron de 700 aunque son números inexactos. Lo que sí sucedió es que en regiones enteras los niños descendieron de forma devastadora. Las gentes de las aldeas lo apodaron como Barba Azul debido a su espesa y negra barba de tintes azulados.

Poco a poco las sospechas se fueron tornando hacia el barón, pero nadie se atrevía a acusarle por su posición elevada, además sus víctimas eran solamente campesinos y gente humilde de su propiedad. Finalmente fue el Obispo de Nantes quien le hizo frente y ordenó una investigación sobre las desapariciones.

A principios de 1440, llegaron los rumores hasta la corte del Duque de Bretaña, quién ordenó abrir una investigación sobre los secuestros. Al enviar a los guardias, se descubrieron ropas ensangrentadas, huesos, sangre y putrefacción lo que les sirvió para encarcelar a Gilles en el castillo de la Tour Neuve. Tras hacerle un juicio eclesiástico y otro civil, fue torturado para que declarara y reconociese sus crímenes. Finalmente y tras declarar fue ejecutado mediante el ahorcamiento.

Fuentes:

Gilles de Rais: ‘’Barba Azul’’. Escrito con Sangre. El Website de los asesinos. [en línea] [consulta: 12 de diciembre de 2014] Disponible en: http://escritoconsangre1.blogspot.com.es/2009/02/gilles-de-rais-azul.html

CEBRIÁN, Juan Antonio. El mariscal de las tinieblas. Lugar: Barcelona. Tema de hoy, 2005. ISBN: 9788484604976

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